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Hageo

haggai

SOBRE ESTE DIBUJO

Edifiquen la casa de Dios

Prioridades equivocadas y perspectivas equivocadas

Pureza incompleta y promesas alentadoras

Hageo dijo al rey, a los sacerdotes y al pueblo que consideraran cómo estaban viviendo, especialmente cuáles eran sus prioridades y perspectivas.
Habían permitido que la casa de Dios quedara sin terminar mientras dedicaban atención a sus propios asuntos. Hageo los llamó a prepararse y reconstruir el templo, advirtiéndoles que no prosperarían mientras la casa de Dios permaneciera descuidada.
El pueblo escuchó a Hageo y obedeció la palabra del Señor. Al comenzar a cambiar sus caminos y buscar a Dios, el Señor despertó sus espíritus y todos se reunieron para trabajar en Su casa.
El templo sería restaurado y su gloria futura sería mayor que la anterior.
Dios envió palabras de aliento a los constructores. Les aseguró que volver a Él, reconstruir el templo y caminar en obediencia traería bendición desde aquel día en adelante.
Sus dificultades económicas no estaban separadas de su condición espiritual. Al corregir sus prioridades y renovar su obediencia, Dios prometió volver a cuidar de ellos.
También declaró que derribaría los tronos y el poder de los reinos que se habían opuesto a ellos.
El mensaje de Hageo es claro: cuando el pueblo de Dios lo pone a Él en primer lugar, Él restaura su dirección, fortalece su trabajo y renueva Su bendición.
«Edifiquen la casa, y Yo seré glorificado».

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