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Jonás

Jonah

SOBRE ESTE DIBUJO

Protestando

Orando

Predicando y haciendo pucheros

En pocas palabras, los habitantes de Nínive eran enemigos de Jonás, o por lo menos ciertamente no eran sus amigos.
Por eso, cuando Dios dijo a Jonás que fuera y les dijera que se arrepintieran de sus pecados, Jonás no quiso hacerlo. No quería que fueran salvados. Como un niño rebelde, protestó y se fue en la dirección contraria, subiendo a un barco.
Dios le cerró el camino, de manera parecida a como un padre detiene a un niño que va hacia donde ya le dijo que no fuera. Como resultado, Jonás fue arrojado por la borda y tragado por un gran pez, que aparece en la parte superior izquierda del dibujo.
Jonás permaneció allí tres días y durante ese tiempo oró, como se representa en la parte superior derecha, antes de ser depositado en la orilla.
Después de esto, Jonás hizo lo que se le había dicho y fue a predicar a Nínive, como aparece en la parte inferior izquierda. Justamente como él esperaba, cuando la gente escuchó acerca de su pecado y acerca del Dios de Jonás, se arrepintió.
Entonces Jonás salió de la ciudad a hacer pucheros, porque le dijo a Dios que eso era exactamente lo que sabía que sucedería, y no le gustaba. Se sentó bajo una planta que creció para darle sombra, pero Dios envió un gusano que destruyó la planta.
Jonás sintió lástima por la planta, y Dios utilizó aquello para enseñarle una lección. Si Jonás podía preocuparse tanto por una planta que él no había hecho crecer, ¿no debía Dios preocuparse mucho más por la gente de Nínive?
Dios dijo a Jonás, en esencia: «Tú tuviste compasión de una planta por la que no trabajaste y que no hiciste crecer, que apareció en una noche y en una noche pereció. ¿Y no habría de tener Yo compasión de Nínive, esa gran ciudad, donde hay más de ciento veinte mil personas que ni siquiera saben distinguir su derecha de su izquierda, además de muchos animales?»
El mensaje de Jonás es que Dios tiene compasión de las personas y perdona a quienes se arrepienten.

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